¿Te suena familiar alguna de estas situaciones?

¿El trabajo te consume aunque ya estés en casa?

La tensión de los turnos, las métricas y los mensajes de WhatsApp de la planta no se apagan cuando sales. El descanso ya no alcanza.

¿Sientes ansiedad pero no sabes exactamente por qué?

Esa sensación constante de alerta, de que algo va a fallar, aunque en papel todo esté bien.

¿Tu estrés ya está afectando tu relación o tu familia?

Llegas irritable a casa, te cuesta estar presente con los tuyos, y después sientes culpa por eso.

¿Sientes que deberías poder solo/a con todo esto?

Te exiges demasiado. Pedir ayuda se siente como admitir debilidad, pero el cansancio ya no te deja funcionar como antes.